miércoles, 19 de octubre de 2011

Corazón: Viajantes (primera parte)

La chica sacó el bocadillo de la mochila y cuidadosamente fue quitando el envoltorio que lo protegía, siguiendo un extraño ritual que había ido adquiriendo con la costumbre. Sabía que debía resultar un tanto chocante el conjunto de su vestimenta con aquella vieja mochila verde caza con infantiles dibujos en sus costados. La verdad es que no sabía muy bien por qué había decidido ponerse ropa de fiesta aquella tarde, tal vez para recordarse a si misma que cada vez estaba más cerca de conseguir la libertad. Pero sin duda alguna lo que destacaba en toda ella era su forma de mirar, con curiosidad pero a la vez con un brillo especial, como si fuera consciente de lo que iba a pasar a continuación. Cualquiera que escuchase de sus labios el motivo de su presencia en aquella antigua estación de tren acabaría escandalizado y, sin duda, llamaría al hospital psiquiátrico más cercano para que la internaran toda la vida.

La verdad de su historia era que es una viajante: personas que vagan por los lugares más exóticos y las épocas más remotas, intentando adaptarse como pueden, aunque siempre conservando algo que los perteneciese, para no perder la cordura. El talismán de la chica era aquella vieja mochila que tiempo atrás había llevado en numerosas excursiones, cuando aún era una chica normal que soñaba con ser actriz. Recordaba con tristeza aquellos días pasados, sin saber siquiera cuánto tiempo había pasado desde aquel día maldito en el que decidió preguntar por aquel hombre que aseguraba poder ayudarte a aprovechar mejor tu tiempo. Alejó los malos pensamientos de su mente y se concentró en lo que la rodeaba.

Aquel día se encontraba allí para una tarea sencilla, debía evitar el secuestro de un niño, ya que iniciaría una cadena de sucesos que perjudicarían a más personas de las imaginables. El pequeño se encontraba jugueteando con un pequeño cochecito, mientras su madre desesperada intentaba conseguir un billete hacia su pueblo que saliera aquel mismo día. La chica siguió observando a su alrededor, deseosa de acabar de una vez la tarea y poder volver de una vez a su vida anterior, dando por saldada la deuda que tenía con el Señor del Tiempo.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Corazón: Lunnaris

En el silencio del oscuro bosque se escuchó el ligero chasquido de una rama al partirse bajo los ligeros cascos del animal. La luz de la luna llena se reflejaba en la blancura de su pelaje y la cola y las crines caían en una cascada de luces plateadas. Se movía con gracilidad entre los obstáculos que se encontraban por el suelo, sus ojos, de un gris imposible, buscaban infatigables en la oscuridad de la noche. En la tez del animal se podía vislumbrar sin duda el detalle más asombroso, un largo cuerno en espiral que asomaba entre los restos de crin que le caían sobre los ojos.
Lunnaris siguió avanzando lentamente entre los árboles, con el sigilo propio de su especie y anhelante de encontrar aquel objeto que tanto tiempo había estado buscando. Había iniciado su investigación dos semanas atrás cuando, en su forma humana, escuchó en un pueblo a unos viejos leñadores hablar de un lugar en el que los árboles crecían sin cesar y en el que la hierba permanecía espesa y de un verde brillante incluso en los meses más duros del verano. Después de averiguar el bosque del que hablaban los leñadores, decidió seguir la pista y llevaba desde entonces dando vueltas por aquel remoto paraje intentando encontrar aquel lugar maravilloso.
De pronto llegó a un claro en el que la luz de la luna se reflejaba en cada brizna de hierba y cada piedra del suelo, otorgando a todo el claro una luz sobrenatural. Una ola de felicidad sobrevino al unicornio, por fin había conseguido lo que tanto tiempo llevaba buscando. Se acercó lentamente a un grupo de piedras que se encontraban en medio del claro lentamente, disfrutando del mágico ambiente. Buscó entre ellas la más redonda y lisa y bajó el morro hasta rozar suavemente la fría superficie del mineral. Una intensa luz azulada comenzó a brotar de la piedra iluminando todos los árboles de alrededor y poco a poco fue cambiando de apariencia hasta adoptar el aspecto de un pequeño anillo en forma de hoja de vid. Lunnaris entonces decidió volver a su forma humana y se puso el anillo, notando cómo la magia fluía a través de ella, siendo capaz de sentir lo que sentían todos los seres vivos que se encontraban a su alrededor. Sin duda, había encontrado el anillo de la naturaleza, que sumado al de la vida en forma de cruz ansada hacían dos de los cinco anillos de la magia. Ahora sólo le faltaban el del olvido, el infinito y el firmamento. Lentamente, volviendo a su forma de unicornio, Lunnaris salió de aquel claro misterioso, dispuesta a encontrar el resto de los anillos por el bien del mundo en el que vivía.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Razón: ¿Todo lo que sabemos es correcto?

Nos basamos continuamente, para resolver todos los problemas que nos afectan, en unas bases que nos han implantado desde jóvenes y que tal vez no sean del todo correctas. Pero, ¿qué pasaría si además de los pequeños errores que se van descubriendo y que se adaptan a los cánones actuales, existieran otros mucho mayores, tanto que hicieran tambalear toda la estructura del conocimiento moderno?
Históricamente en el mundo de la biología y la astronomía han sucedido constantemente descubrimientos que hicieron que las bases cambiaran drásticamente. Aun así, la mayoría de la población piensa que lo que sabemos hoy en día es completamente correcto, no creen que dentro de unos pocos años pueda llegar a haber un nuevo hallazgo que demuestre que estamos equivocados. Lo peor es que este estado de soberbia y altivez, el cual nos hace creemos siempre superiores a nuestros antecesores e incluso a nuestros sucesores no sólo perdura en la gente de a pie, cuyo conocimiento científico tal vez les permite juzgar qué es correcto o erróneo de los postulados de la ciencia, sino que la tozudez también se ve muy a menudo en personas muy estrechamente relacionadas con el mundo de la ciencia. Algunos, incluso llegan a negar evidencias y tienden a dejar en ridículo a las personas que las proponen, por el sólo hecho de que no concuerdan con alguna de las leyes físicas o biológicas que les han metido en la cabeza desde pequeños.
Por lo tanto la sociedad está condenada a vivir en un continuo estado de leves modificaciones que se van inculcando poco a poco en cada generación, por lo que el avance científico se ve retrasado enormemente. Lo peor de todo esto es que no sólo es en el ámbito científico en el que la propia sociedad ralentiza los avances, sino que en lo social a menudo las personas no consiguen aceptar del todo tendencias sexuales, pensamientos políticos o ideologías y por ello la sociedad no es capaz de enriquecerse y continuar avanzando. El resto de los mortales, mientras tanto, sólo podemos esperar que la sociedad vaya avanzando lentamente, preguntándonos si algún día podremos ver un cambio real aceptado por todo el mundo.

viernes, 29 de julio de 2011

Corazón: Estrellas

-¿Alguna vez has jugado a inventar constelaciones?
-No, pero me encantaría probar, ¿cómo podemos hacerlo?
-Es sencillo: túmbate a mi lado y miremos al cielo, hoy está despejado. Simplemente se trata de adivinar las formas de las estrellas, están ahí, solo tenemos que descubrirlas usando nuestra imaginación. ¿Ves esas de allí? Yo las llamo la constelación del cangrejo. Y las que están justo al lado yo las llamo la constelación de…
-…¡del dinosaurio! Mira, esas tres estrellas son la cabeza y luego las de alrededor forman el cuerpo.
Ella giró la cabeza lentamente y esbozó una sonrisa en su rostro ante su propuesta, había entendido el juego a la perfección. Volvió a fijar su vista en el cielo, en lo más profundo del espacio y se concentró en las estrellas, ansiosa por ser la siguiente que descubriera una nueva forma en el firmamento. Cada estrella nos cuenta una historia, sólo tenemos que mirar fijamente y esperar que nos la cuente con sus leves destellos.
Siguieron así durante largas horas: jugando, riendo, pero sobretodo hablando sobre cómo habían ido sus vidas en el último año que habían estado separados. Sin duda fue una de las mejores noches de su vida. Sin embargo, a medida que se iba haciendo de día, ambos sabían que estaban llegando al final, que no podían alargar aquella fantasía más allá del amanecer. Él la miró dulcemente y acercó lentamente hacia su rostro, cada vez la tenía más cerca, casi podía notar el roce de sus labios… pero cuando llegó no sintió nada, sus labios besaron el vacío otro año más. Se alejó frustrado y contempló como conforme la luz del sol iba saliendo por el horizonte ella se volvía más translúcida hasta tener la apariencia de un espectro. Recordó que ella no iba a volver a estar a su lado y se sentó, esperando que acabara de desaparecer por completo, disfrutando de su presencia hasta el último momento.
Cuando todo acabó se levantó, lentamente recogió sus cosas y sin volver la vista atrás se fue de aquel lugar que tantos recuerdos le traía y al que volvería todos los años para seguir jugando a ese infinito juego que tiempo atrás inventaron.

viernes, 15 de julio de 2011

Corazón: La decisión

La chica ocultaba sus ojos tras unas opacas gafas de sol. No quería que nadie de los que se encontraban allí pudiera ver el estado en el que se encontraba después de haberse pasado la noche en vela, dudando del paso que daría a continuación. Al final había conseguido decidirse: iba a aislarse de todo una temporada tal y como lo hizo el protagonista de aquella gran película, pero no de forma tan drástica y fulminante: ella intentaría conservar siempre la posibilidad de poder volver a la sociedad si las cosas le iban demasiado mal.

No había planificado nada, simplemente cogió una pequeña mochila en la que consiguió meter todo lo imprescindible para poder sobrevivir y compró el billete que la llevara lo más lejos posible de aquel lugar que la traía tan malos recuerdos. Sin saber siquiera cuál iba a ser su destino final, fue a comprar algo de comer a una tienda cercana y se sentó a esperar pacientemente a que su autobús llegara a la estación.

Escuchó anunciar su salida por megafonía, descifrando los sonidos guturales que emitía el pequeño altavoz y se dispuso a marcharse de aquella sala tan extraña. Cuando salió, observó detenidamente al chico que se encontraba al lado de la puerta, que no paraba de escribir en un pequeño cuaderno azul y que la había estado mirando con curiosidad durante el tiempo que habían estado juntos en la sala de espera. Por un momento pensó que quizás el chico estuviera escribiendo sobre ella y sobre la aventura que estaba a punto de comenzar.

domingo, 10 de julio de 2011

Razón: El fútbol es el opio del pueblo

En este día tan señalado en el que dicen que hace un año España ganó nosequé copa importante para todos los españoles (¿Todos? ¡ey, parad un segundo! No me metáis a mí en el saco) me apetecía dedicarle unas líneas a este ¡oh gran deporte!
Un día como hoy, hace un año, estaba yo estudiando para los dos últimos exámenes que me quedaban (querida Bolonia, muérete) cuando de pronto empecé a escuchar gritos, petardos y cláxones en la calle y cuál fue mi sorpresa cuando al asomarme al balcón encontré numerosas banderas de España…espera, ¿banderas de España en Lleida? Si, por supuesto, incluso cuando algunos de ellos habían portado la estelada anudada al cuello la semana anterior en una manifestación para la independencia y ahora los veías pintados de rojo para la ocasión, agitando una bandera española por la ventanilla del coche y gritando, como si con ellos fuera la cosa. El jolgorio popular duró hasta bien entrada la madrugada, mientras que a mí, dando vueltas en la cama intentando descansar para el examen que tenía el día siguiente, sólo me entraban ganas de empezar a tirar huevos desde mi balcón, con la esperanza de que alguno que otro decidiera que ya eran horas de ir a casa, que podía ser que estuvieran molestando a alguien.
Pero, ¿realmente qué fue lo que ganamos el día del mundial? ¿Reconocimiento? No me hagáis reír, los europeos siguen pensando que somos unos vagos y que sólo hacemos que echarnos la siesta, ir a los toros y bailar sevillanas mientras bebemos como cosacos y en cuanto a los americanos…bueno, dudo que la mitad de los americanos sepan siquiera situar dónde está España en un mapa y el resto nos siguen confundiendo con los italianos. Algunos se excusan diciendo que fue algo que unió a todo el país y sí, eso sería algo bueno, siempre y cuando se hubiera sacado algo de provecho, pero tanto a nivel individual como conjunto, no creo que nadie cambiara realmente como persona tras esa noche de lujuria y desenfreno, alguna resaca que otra, pero nada más. En cuanto a los que argumentan que fue bueno que unos españoles ganaran algo así, que nos beneficia a todos…pero ¿en qué nos beneficia? Yo sigo teniendo los mismos problemas que hace un año e incluso van en aumento, no se vosotros pero a mí que 22 tipos corran detrás de un esférico como que no me afecta para nada. Y otra cosa para los que dicen ese día ganamos la copa del mundo: perdona, tu no ganaste nada, bien está que pagaste sus sueldos, que todos sabemos dónde van a parar luego, pero los únicos que jugaron ese día fueron ellos y que tú estuvieras en tu casa comiendo palomitas y mirando la caja tonta no te da derecho a decir que ganaras nada esa noche.
Pero no voy a ser tan escéptico y voy a admitir que sí que ganamos algo durante ese día: borreguismo, de ese que tanto triunfa tanto en el mundo y en particular en nuestro país, el mismo borreguismo que hace que una y otra vez salgan PPSOE como gobernantes del país. Porque la incultura está a la orden del día y ellos no hacen más que promocionarla, porque tienen miedo de que despertemos y nos demos cuenta de que se están riendo de nosotros en la cara, por eso utilizan el fútbol para drogarnos y así ocultar todas las barbaridades que se llevan a cabo en sus despachos. Después del 15M me había hecho ilusiones, creía que la gente habría cambiado, que ya no se dejaría nublar la mente con este tipo de cosas, pero después de lo que ha pasado esta tarde en Twitter, me he dado cuenta de que queda mucho camino aún por recorrer.
Y me gustaría acabar con una frase que resume todo lo que pienso acerca de esto: “El deporte no se mira, se practica”.

jueves, 16 de junio de 2011

Razón: 15J Día de la manipulación mediática

Violentos, antisistema, incoherentes… hemos sido calificados con numerosas denominaciones negativas a raíz de lo ocurrido en Barcelona durante la mañana del miércoles 15 de Junio, pero ¿es verdad todo lo que se escucha o ve por los medios de comunicación? Bien es cierto que en algunas ocasiones se debería haber actuado de diferente forma y que es cuestionable si el hecho de cerrar la entrada al parlamento es o no antidemocrático (antidemocracia corrupta que es lo que tenemos hoy en día, en todo caso) pero la masa en conjunto era pacífica, protestando por unos recortes que se alejan de ser representativos de lo que desea el pueblo. Parece ser que en ciertos medios de comunicación solamente se dedican a informar de los errores que se cometen, cuando ha habido decenas de buenas acciones que han caído en el olvido y estos cuatro hechos aislados han salido repetidos una y otra vez magnificándolos e incluso transformándolos para que parezcan peores de lo que realmente fueron. Cabe destacar que los principales responsables de los actos radicales ya han sido identificados como miembros de grupos extremistas cuyos ideales no tienen nada que ver con los del movimiento 15m y que, posiblemente, fueron instigados por los propios policías infiltrados entre los manifestantes. Tanto los ideales como las razones de los indignados siguen siendo los mismos, por lo que no hay que perder la fe en el movimiento en sí mismo, aunque sea ensuciado por diferentes grupos e instituciones que lo único que quieren es echarlo abajo.
A los acampados/asamblearios/indignados o como os sintáis realmente identificados os digo: no os desmoralicéis, hechos como los ocurridos en Barcelona el 15J tendremos que soportar muchos más, porque ciertos grupos nos manipularán para que esto se desmorone, si bien por envidia debido a que llevan intentando por la fuerza hacerse oír durante mucho tiempo sin éxito alguno y ven que nosotros conseguimos hacernos oír por vías pacíficas o por otro lado aquellos que nos están teniendo verdadero miedo porque ven que los privilegios que tenían hasta ahora pueden ser drásticamente sesgados. Desde aquí os quiero instar a que sigáis adelante, porque no importa cuántas veces nos echen abajo, sino que lo importante es que todas esas veces volvamos a resurgir como el ave fénix con renovadas fuerzas y conscientes de las experiencias vividas que nos permitan no volver a tropezar con la misma piedra.
Una última reflexión: si de verdad tanto ahínco están poniendo en terminar con nosotros, es porque lo estamos haciendo jodidamente bien, sigamos adelante con ello, estamos consiguiendo muchas cosas, pero nos falta aún un largo (y duro) camino. Gracias a todos por hacerme creer que un mundo mejor puede ser posible.